Pastor

Senior Pastor Rev. Bernabé G. García

Notas del Pastor

Palabras de Vida - junio 2018

El Poder Del Diablo - William Marrion Branham
1955-1005 Chicago, IL

...El diablo no es más que un fanfarrón que resopla...
Noche tras noche mientras he estado parado en la plataforma, delante de miles de personas en todo el mundo, con críticos sentados allí que dicen: "Eso es esto, aquello o lo otro". Brujos que se levantan tratando de echarle a uno un hechizo y lo retan a un duelo y demás; ni una sola vez, lo digo por la Gracia de Dios, el mínimo temor ha llegado a mi corazón. Ni una sola vez. ¿Por qué? Él dijo que cuidaría de mí y yo le creo, esa es la razón. Si me asusto, saldría corriendo. Pero les diré que cuando Jesucristo lo unge a uno, no lo hace con un material que sale corriendo. Eso es todo. No es la Roca de Gibraltar sino la Roca de los Siglos... Ud. suba a la Roca de los Siglos que es la Palabra de Dios, tome su posición y párese mientras las puertas del infierno batallan contra Ella, con esta perfecta seguridad: Que Él que lo prometió no falla ni fallará. Amén. Eso es fe, por eso es que no se asusta. El diablo no es más que un fanfarrón que resopla, es puro trueno sin relámpagos; pero le diré hermano: el poder relampagueante del Cristo resucitado le pone una certeza allí que sacude el alma de ese profundo sueño de las cosas terrenales y la transporta a un ámbito inmortal, para que crea en Dios, lo acepte en Su Palabra y llame las cosas que no son como si fuesen. Amén. Él viene por una iglesia redimida por la Sangre del Cordero, elegida, apartada, comprada, lavada y planchada, sin mancha ni arruga. Que Dios nos ayude a poner nuestra fe en el lugar correcto esta noche y salir al campo de batalla diciendo: "Satanás, tú eres un mentiroso. Jesucristo murió para liberarme y eso es mío, vete de aquí". Si Uds. que tienen sus derechos volvieran esta noche a sus casas y allí se encontraran un montón de borrachos zapateando, armando alboroto, fumando, bebiendo, maldiciendo y viviendo inmoralmente, Uds. les dirían: "Salgan de aquí porque esta es mi casa". Si ellos le dijeran: "Nosotros somos seres humanos y esto fue construido para seres humanos, nosotros tenemos derecho de estar aquí". Uds. les dirán: "Esta es mi casa y tengo un título que prueba que es mi propiedad". Si les muestra el documento y no se van, hay una ley aquí que los hará irse. Y a ese demonio que se acercó a Ud. esta noche tratando de enviarlo al sepulcro prematuramente o dejarlo paralítico, léale el documento de Dios: "Por Sus llagas nosotros fuimos sanados". Y si no quiere creer que hay un Espíritu Santo aquí, la ley de Dios lo echará de allí, eso se lo probará. Sólo llame a Jesús a la central: J-E-S-Ú-S y vea si algo no va a suceder. Los Ángeles de Dios ocuparán sus posiciones y ese demonio se irá. Ud. puede pararse allí en puntillas y decir: "Sí, señor. Esa es la verdad". Amén. No aquí arriba, o aquí abajo, Ud. ha leído su título claramente y sabe de qué se trata. ¡Oh, hermano! Me siento como si pudiera tomar alas y salir volando, ¿verdad? Cuando uno medita en eso. ¡Elévame por encima de las sombras y dame compañerismo Divino! Sí, señor. Párese allí donde todas las cosas son posibles.

Guarda, ¿Qué de la Noche? - William Marrion Branham
1960-0722 Lakeport, CA

Recuerdo que en 1933, el 16 de agosto a las dos de la tarde... quise decir, 16 de junio a las dos de la tarde. Yo recientemente acababa de ser ordenado ministro en la iglesia Misionera Bautista, y estaba teniendo mi primer avivamiento en donde asistieron tres mil y algo de personas. Y entonces, esa tarde, yo estaba bautizando a quinientos convertidos en la ribera del río al pie de la Calle Manantial en Jeffersonville, Indiana, en donde vivía. Y los fotógrafos del periódico estaban allí, y mucha gente de la iglesia; había alrededor de siete u ocho mil personas en la ribera. Y entré al agua, y ellas... El coro estaba cantando esa notable y antigua alabanza de la iglesia: En las riberas del tempestuoso Jordán me paro, Y echo un vistazo, A la Tierra hermosa y feliz, En donde está mi posesión. Como a la persona diecisiete o dieciocho, la cual los diáconos y síndicos la estaban dirigiendo al agua, era un jovencito de nombre Calvin. Todos los cielos se miraban bronceados. El maíz estaba todo marchito; no habíamos tenido lluvia por tres semanas o más. ¡Oh!, estaban sufriendo, los cultivos lo estaban. Y el cielo estaba como el bronce. Y tomé a ese jovencito, y le dije: "Crees tú en el Señor Jesús, y lo has aceptado a El como tu Salvador personal?" El dijo: "Sí, Hermano Branham". Yo dije: "Yo te vi en el altar la otra noche. ¿Ahora, estás seguro de esto, jovencito?" El dijo: "Estoy seguro". Así que entonces, yo lo tomé de la mano, y le volteé su rostro a la ribera, y anuncié su nombre, y le pedí a Dios que El bendijera su vida. Y ya estaba justo para bautizarlo, cuando oí algo decir: "Mira hacia arriba!" Bueno, yo me asusté. Yo pensé que alguien en la ribera lo estaba diciendo. Yo sólo era un joven predicador. Yo todavía no me había casado; la que iba a ser mi esposa estaba tomando fotografías en la ribera, quien es la madre de mi hijo, Billy. Y yo la oí otra vez. Y para la tercera vez, dijo: "¡Mira hacia arriba!" Y cuando miré hacia arriba, hacia el cielo, un lugar como de diez pies cuadrados [.929 m2-Trad.], parecía agua moviéndose en los cielos azules. Y de ésa, como agua azul, salió una Luz que descendía del cielo. La gente empezó a gritar, y muchos se desmayaron. Y la Voz dijo: "Como Juan el Bautista fue enviado para advertir al pueblo de la primera Venida de Cristo, tu ministerio los advertirá por todo el mundo de Su Segunda Venida".


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