Pastor

Senior Pastor Rev. Bernabé G. García

Notas del Pastor

Palabras de Vida - mayo 2018

Fue Moisés, también estando en la línea de esta Simiente real, la Simiente de Abraham, que cuando él fue enviado a Egipto a librar a los hijos de Israel, y Dios la había dado señales y maravillas para obrar: para herir la tierra, y para traer ranas, y pulgas, y oscuridad, y granizo, y lluvia, y fuego; y había obrado todos estos milagros. Sin embargo, cuando él los sacó por mano de Jehová, llegó la hora cuando él se encontró frente a la puerta entre él y la tierra prometida. Allí estaba el Mar Rojo, una barrera atravezada en el camino. Ellos estaban acorralados por el ejército de Faraón, montañas, y desiertos, y el Mar Rojo. Pero Moisés dio paso hacia adelante y poseyó la puerta de su enemigo, y cruzó el Mar Rojo, a calzado seco, como si caminara en un camino polvoriento. "El poseerá la puerta del enemigo". Dios lo dijo, y eso lo concluye.

Fue solamente unos pocos años después cuando vinieron las pruebas, y la iglesia estaba toda conmovida, como es tan fácil que le llegue a estar una congregación cuando algo no parece acontencer de la manera que debe acontecer. Dios lo hace de esa manera. Dios trae tensiones a la iglesia: "Porque todo hijo que viene de Dios debe ser puesto a prueba, y probado, y examinado". El permite que les llegue enfermedades. El permite que les venga malestares, para examinarlos y para probarlos, para mostrarle al mundo que ustedes verdaderamente son la Simiente de Abraham. El lo permite por Su propia voluntad. El permite desastres. El permite que los amigos se pongan en contra suya. El permite todas estas cosas, y suelta al diablo para tentarlo. Y él hará todo menos quitarle la vida. El podría ponerlo en una cama de aflicción. El podría poner a sus vecinos en contra suya. El podría poner la iglesia en contra de usted. El puede casi hacer cualquier cosa, y es la voluntad de Dios que él lo haga así. Somos enseñados que es más precioso para nosotros el oro.

¿Qué de Abraham con Isaac allá en la montaña, al cual le fue dada la promesa? Y por su lealtad y su conocimiento, y su fe en Jehová, es a través de eso, y únicamente eso que Dios lo miró y dijo: "Su descendencia poseerá las puertas. Yo he jurado por Mí mismo que Yo haré estas cosas". No había otro mayor por el que El podía jurar, por eso El juró por Sí mismo. Entonces si El permitió que Abraham fuera probado hasta ese punto final, El los tiene que probar a ustedes y a mí, hasta ese momento final, ese tiempo de decisión cuando todo se aleja de uno. Uno se tiene que parar allí solo. ¡Aleluya! Así es.

Párese solo. Salga de allí y diga: "Aunque El me matare, sin embargo, en El confiaré". Esa es la Simiente de Abraham. Ese es Quien da la promesa. "No importa lo que digan los demás, o lo que hagan los demás; yo y mi casa, serviremos a Dios". Dijo: "Si los demás dicen: 'Esa experiencia no tiene fundamento. Es pura emoción'. Pues yo y mi casa, serviremos a Dios". Y aquí mismo me gustaría unirme a Pablo, y decir: "Según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres". [Hechos 24:14]

"Aunque hayan chismosos que asistan a la iglesia, aunque hayan manipuladores, y aunque haya toda clase de falsos profetas y todo asistiendo a la iglesia y entre la gente, y en el vecindario y todo; pero para mí casa, serviremos al Señor. Aunque todos ellos dejen de venir, y aunque la iglesia se ponga fría e indiferente; yo y mi casa, serviremos al Señor. Aunque se oró por alguien y no sanó; eso no tiene nada que ver; pues yo y mi casa, serviremos al Señor". Las pruebas y las dificultades. Los hombres no son infalibles, pero Dios sí lo es. Con el hombre, usted enfoca su mente en un hombre, y él cometerá un error. Quizás no sea voluntariamente, pero él lo hará. Dios permite que él lo haga para que El pueda sacudir y apartar la fe suya del hombre. ¡Nuestra fe no está en la sabiduría del hombre, sino en el poder de la resurrección de Jesucristo! Allí es donde la verdadera Simiente de Abraham hace descansar su promesa. Porque sólo pueden ser la Simiente de Abraham cuando reciben el Espíritu Santo. Sin el Espíritu Santo no son la Simiente de Abraham. Esa misma fe que estaba en Abraham entra en el creyente. No importa lo que acontezca o cuán contrario, el creyente marcha adelante..


"Poseyendo Las Puertas Del Enemigo"......William Marrion Branham....... 1959-1108......... Jeffersonville, IN


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