Pastor

Senior Pastor Rev. Bernabé G. García

Notas del Pastor

Palabras de Vida - mayo 2016

Día de Madre


Una madre es tan maravillosa. Uds. saben, la primera que lo recibe a uno, en esta vida, es su madre. Nadie lo puede tocar a uno, porque uno ha sido concebido, y ella lo lleva a uno bajo su corazón. Y ella es la primera en conocerlo a uno, y la primera, en esta vida, en - en cargarlo. Luego, cuando uno nace, ella es una de las primeras manos que lo toca y le limpia a uno las lágrimas de los ojos. Ella es la primera en darle palmaditas y en amarlo, y en arrullarlo a uno, en esta vida, es su madre.

Ahora, yo pienso que no hay suficiente honor que le pudiéramos dar a una madre. Una madre es la primera que está con el niño, y ella tiene una gran responsabilidad sobre lo que ese niño va a ser, se basará en la forma en que la madre inicie a ese niño en el camino que debe de recorrer. La madre tiene la responsabilidad, de Dios, de poner a ese niño en el camino correcto. Y yo pienso que por eso es que las madres tienen un pequeño toque especial.

Uds. saben, un hombre como Moisés, él... Si yo pudiera darle crédito en algo a su carácter, es porque él tuvo una madre enviada por Dios. Uds. saben que fue ella la que había orado, Jocabed, y había anhelado este bebé. Y cuando él nació, ella fue la que lo arrulló, y lo tuvo en brazos e hizo la arquilla y lo puso en el carrizal, cuando su pobre corazón estaba rompiéndosele. Su único bebito, y fue el - el muchachito más sobresaliente que había en todo el mundo.

¡Y cómo le gusta a una madre cualquier bebé! Pero el ver a este pequeñito especial. Y luego, en su corazón, ella sabía que él nació con un propósito, y luego tomarlo y ponerlo en la mismísima guarida de cocodrilos, allá en el río. Por la fe ella hizo eso, sabiendo que Dios era capaz de cuidar de él; y para resumir el amor de una madre, y la acción del carácter de su fe. Pues la fe no se coloca ella misma sobre las arenas cambiantes de lo que puede ver; la fe descansa solemnemente sobre la roca inconmovible de la Palabra Eterna de Dios. "Por la fe", dice la Escritura, "ella hizo esto".

¿Ven Uds.?, un niño escucha a su madre; hay cierto toque en esa madre, a la cual un niño escuchará. Cuando se lastima, irá a la madre por consolación antes de ir al padre. Porque, ella estaba primero con él, Uds. saben. Y hay algún don que Dios le da a una madre, para que sea de esa manera; quiero decir una verdadera madre.

Ahora, yo creo que las madres son honorables y piadosas. Pero yo creo, tales como los Días de las Madres, como éste, son un negocio, ganan mucho dinero de las flores y cosas. Pero el día de las madres debería de ser cada día. No mandarle un montón de flores en el Día de las Madres, pero amarla y cuidar de ella trescientos sesenta y cinco días y noches, durante el año. Pero por supuesto, el mundo comercial tiene un gran control en cosas como ésta, y eso - eso - eso deprecia a la madre. "Oh, pues, el Día de las Madres pasado le mandé a ella un ramo de flores". Ella apreciaría, mucho más, sólo sentarse y hablar con ella solamente un poquito, escribirle una línea, darle palmaditas en el hombro, besarla en la mejilla, decirle que Uds. la aman. Eso irá mucho más lejos que todas las flores que Uds. pudieran comprar del florista. Eso es verdad.

Yo creo que fue en los Diez Mandamientos, el difunto Cecil DeMille, que escribió y puso en la pantalla una de las obras maestras del mundo del cine y cuando yo la vi, yo la estaba viendo, y una pequeña observación siempre se quedó conmigo. Si muchos de Uds. que la vieron, fue cuando la hija de Faraón. . . después de que Moisés se había dado cuenta que él era un - un Hebreo, y él había decidido ir a morar con su pueblo. Y allí estaba sentada la que una vez fue su hermosa madre, acabada, con su pelo canoso y su rostro arrugado, sentada en un viejo sillón; una madre típica. Y la hija de Faraón entró. Y él dijo: "¿De quién soy hijo, de todas maneras?"

Y cuando fue sacado a luz, que Jocabed era su verdadera madre. La hija de Faraón, con su pintura y demás, y toda arreglada; ella dijo: "¡Pero, mira! El puede ser tu hijo, pero", dijo ella, "yo le di riqueza y esplendor. Tú pudieras haberle dado nada sino los pozos de lodo". Pero la anciana madre canosa dijo: "Pero yo le di vida". Eso hace la diferencia. "Yo le di vida". Dios le dio Vida Eterna. ¡Cuán cierto, madre!


"Día de Madre"......William Marrion Branham....... 1959-0510M ......... Jeffersonville, IN


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