Pastor

Senior Pastor Rev. Bernabé G. García

Notas del Pastor

Palabras de Vida - mayo 2015

Día de Madres


Y pedimos, Señor, que Tú bendigas, esta mañana, por toda la nación, al estarse celebrando este día conmemorativo del Día de las Madres. Pero que este no sea nada más un - un día de las madres; que cada día lo sea.
Dios, concede esta mañana, que madres, mujeres, que se han alejado de Dios, que vuelvan en sí, esta mañana, y reconozcan lo que la palabra madre significa: "una que ha engendrado". Que ella se dé cuenta que sus hijos, de su unión con su esposo, han sido gemitas sagradas que Dios ha puesto bajo su cuidado. Entonces, Dios la hará responsable por la crianza de esos hijos. Y como dice la Escritura, que: "La mujer buena, y la madre, lo que ella es, que sus hijos la llamarán bienaventurada".
Una madre es tan maravillosa. Uds. saben, la primera que lo recibe a uno, en esta vida, es su madre. Nadie lo puede tocar a uno, porque uno ha sido concebido, y ella lo lleva a uno bajo su corazón. Y ella es la primera en conocerlo a uno, y la primera, en esta vida, en - en cargarlo. Luego, cuando uno nace, ella es una de las primeras manos que lo toca y le limpia a uno las lágrimas de los ojos. Ella es la primera en darle palmaditas y en amarlo, y en arrullarlo a uno, en esta vida, es su madre. Ahora, yo pienso que no hay suficiente honor que le pudiéramos dar a una madre.
Una madre es la primera que está con el niño, y ella tiene una gran responsabilidad sobre lo que ese niño va a ser, se basará en la forma en que la madre inicie a ese niño en el camino que debe de recorrer. La madre tiene la responsabilidad, de Dios, de poner a ese niño en el camino correcto. Y yo pienso que por eso es que las madres tienen un pequeño toque especial.
Yo sé de un muchacho en esta ciudad. Yo creo que su madre está presente en estos momentos. El es casi de mi edad. Pero yo no digo esto para lastimar a la madre; porque ella tiene ya suficientes dolores, como todas las madres. Pero el muchacho toma, y toma bastante. Y cuando él está muy borracho, él viene a la casa y se acuesta en la cama con su mamá y pone sus brazos alrededor de ella. Y él tiene nietos. Pero hay algo con respecto a la palmadita de una madre, que parece tomar un - un lugar diferente del que puede tocar cualquier otra cosa; esto es, en esta vida, hablando humanamente.
Uds. saben, un hombre como Moisés, él... Si yo pudiera darle crédito en algo a su carácter, es porque él tuvo una madre enviada por Dios. Uds. saben que fue ella la que había orado, Jocabed, y había anhelado este bebé. Y cuando él nació, ella fue la que lo arrulló, y lo tuvo en brazos e hizo la arquilla y lo puso en el carrizal, cuando su pobre corazón estaba rompiéndosele. Su único bebito, y fue el - el muchachito más sobresaliente que había en todo el mundo. ¡Y cómo le gusta a una madre cualquier bebé! Pero el ver a este pequeñito especial.
Y luego, en su corazón, ella sabía que él nació con un propósito, y luego tomarlo y ponerlo en la mismísima guarida de cocodrilos, allá en el río. Por la fe ella hizo eso, sabiendo que Dios era capaz de cuidar de él; y para resumir el amor de una madre, y la acción del carácter de su fe. Pues la fe no se coloca ella misma sobre las arenas cambiantes de lo que puede ver; la fe descansa solemnemente sobre la roca inconmovible de la Palabra Eterna de Dios. "Por la fe", dice la Escritura, "ella hizo esto".
Fue El quien prometió esto, en Apocalipsis 1, donde dice, que: "Una espada aguda de dos filos salía de Su boca". "El fue llamado el Verbo de Dios". Y fue de esos mismos labios, que dijo: "Yo soy El que está vivo, que estuve muerto; y vivo por los siglos de los siglos". De esos mismos labios, en San Juan 6, treinta-... dice esto, que: "No perderé nada, sino que Yo lo resucitaré en los días postreros". Fue El que hizo la promesa; esos mismos labios preciosos. El es Quien nos salva, Quien nos sana, Quien nos redimió, y Quien nos resucitará en el día postrero.
Si Ud. es ese pequeño eslabón débil que ha separado esta gran reunión familiar en ese Día, que el Dios del Cielo, esta mañana, de algún modo en una manera misteriosa, desenmarañe esos pequeños nudos que están atados en su mente, y le revele a Ud. el amor que El le tiene a Ud., y que Ud. venga dulcemente a servirle a El. Mientras pensamos en estas cosas, oremos.
Antes de que oremos, y teniendo sus rostros inclinados, voy a preguntarles. ¿Les gustaría, en este Día de las Madres, dedicar de nuevo sus vidas a El, esperando esa resurrección? ¿Levantarían sus manos a El? Mientras todos. ..Dios los bendiga.


"Día de Madres"......William Marrion Branham....... 1959-0510M......... Jeffersonville, IN


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