Pastor

Senior Pastor Rev. Bernabé G. García

Notas del Pastor

Palabras de Vida - octubre 2017

Que el Señor añada Sus bendiciones a estas Palabras. Miren, todos nosotros estamos familiarizados con la Escritura que acabo de leer, todos lo que leen la Biblia. Era en el tiempo de los jueces, cuando hubo un, bueno, un tiempo entre... Antes de los reyes, Dios tuvo jueces. Y había habido varios jueces. Y cada vez que Dios enmendaba el pueblo, todos ellos trataban de empezar a hacer el bien después que Él había enviado juicio o algo así. Yluego cuando menos se pensaba, ellos apostataban otra vez. Es natural que la gente haga eso. Es humano que ellos lo hagan: apostatar. Y—y tan pronto que ellos apostataban, entonces el juicio de Dios venía otra vez. ¿Ven? Uds. no pueden hacer lo malo y salirse con la suya, porque Dios es justo. Miren, Él sólo... Él... Para ser justo, Él debe—Él debe cumplir Sus leyes. Y la ley sin castigo no es ley. ¿Ven? Si hay un—un semáforo allí en la calle, y dice: "Alto", esa es una ley para que Uds. se detengan. Y entonces si Uds. lo ignoran y siguen adelante y la ley no tiene un castigo, entonces ya no es más una ley. ¿Ven? Ni siquiera debería estar colgado allí. Y si Dios empieza a mecer algo delante de Uds. y les dice que están haciendo mal, y Uds. quebrantan esa ley de Dios que los está advirtiendo a Uds., entonces la pena se debe pagar. Uds. la deben pagar. La tienen que pagar; tienen que pagar la pena. Y "la paga del pecado es muerte". Así que si un hombre quebranta la ley de Dios y lo continúa haciendo, entonces no culpen a Dios si algo les sucede. ¿Ven? Si Uds. están perdidos, no pueden decir: "Bueno, eso es culpa de Dios". Yo con frecuencia he dicho esto, que un hombre tiene literalmente que pelear para irse al infierno. Él no puede irse al infierno fácilmente. No, él tiene grandes dificultades para irse al infierno. Pero él ciertamente pelea para irse al infierno. ¿Recuerdan, Uds. muchachos, el primer cigarrito de barbas secas de maíz que Uds. fumaron? ¿Saben qué? Su mamá dijo... Saben, Uds. tenían temor que su mamá les iba a oler el aliento, así que agarraron unos granos de café y se los comieron, o algo así, Uds. saben, para—para evitar que ella lo pudiera oler. Su mamá dijo: "Déjame oler tu aliento". ¿Ven? "Mamá, no tengo nada". ¿Cuál fue la primera cosa? Cuando Ud. dijo esa primera mentira, una luz roja empezó a destellar. "Dile la verdad. Sé honesto, muchachito. Tu mamá te enseñó a ser honesto". Pero (¿ven?), Uds. pelean para atravesar esa barricada y esa luz roja. ¿Ven? ¿Recuerdan la primera vez que engañaron a su novia? ¿Recuerdan la primera vez que Uds.—Uds. le hablaron con insolencia a su esposa, o que la esposa le habló con insolencia al esposo, algo de esa índole? ¿Recuerdan la primera vez que oyeron ese himno que cantaron en la iglesia y algo palpitó en su corazón, y Uds. sólo se estremecieron y lo rechazaron: "Lo haré en otra ocasión"? Todas esas son luces rojas (¿ven?), y Uds. simplemente ignoraron esas advertencias. "No vayas en la dirección que vas muchachito, muchachita. ¡Regresa a Mí! ¡Yo soy tu Creador!" Pero Uds. lo ignoraron y siguieron adelante. Uds. no pueden esperar más nada. No culpen a Dios. Si Uds. se pasan esa luz de alto allá, no digan: "La ciudad tiene la culpa". No, señor. La culpa es de Uds. Esa luz de alto está allí para protegerlos, y para ayudarlos, y Uds. deben obedecerla. Y entonces no es culpa de la ciudad; es culpa suya, porque Uds. deberían haberse detenido cuando vino la advertencia. Y cuando Uds. sientan ese pequeño timbre dentro de su corazón advirtiéndolos, entonces vale más que se detengan allí mismo y tomen inventario. Como yo estaba... He estado predicando todas las noches acerca de la gente alejándose de Dios. Cuando Uds. oigan la Palabra, regresen rápidamente. Verdaderamente es la Palabra de Dios. Hay un pequeño timbre que suena, y más vale que le presten atención. No ignoren eso y sigan adelante, porque Uds. nunca van a llegar más lejos hasta que regresen allí mismo donde Uds. lo dejaron a Él. Uds... Donde Uds. dejan a Cristo al fallar en obedecer Su Palabra, allí mismo Él los dejará a Uds. O, mejor dicho, Uds. no dejan... Él no los deja a Uds.; son Uds. que lo dejan a Él. Vean, Uds. siempre lo dejan—lo dejan a Él, porque Él los tiene a Uds. en el camino, Él está tratando de guiarlos a Uds. Pero vean, cuando Uds. lo dejan a Él, entonces tienen que regresar a donde lo dejaron, para comenzar de nuevo.

"¿No Te Envio Yo?"......William Marrion Branham....... 1962-0124......... Phoenix, AZ


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